jueves, 10 de mayo de 2012

Verde...


Me estoy acordando de aquella noche, un momento que cambió mi vida, mi forma de ser, de ver el mundo.
Era un día de lluvia de verano, esa lluvia que tiene un sabor a frescura, a libertad.
Estábamos en la playa de Cambrils, mi padre tiene un apartamento allí, toda la tarde, riendo, jugando.
Tenía 14 años, aún me acuerdo que estaba con unos colegas y mi novia, nos encontrábamos en el portal del apartamento de mi padre. Hicimos la típica apuesta de averiguar quién subía más rápido, un ascensor o yo.
Me prepararé para empezar dicha prueba. Puse mis pies en formación de salida, me concentré. Estaba seguro que iba a ganar. Eran tres pisos que tenía que superar con mis piernas. Había apostado quince euros, quince miserables euros que me han llevado a escribir todo esto.
Tenía los cinco sentidos activos. Cuando escuche que la puerta del ascensor se cerró empecé a correr, con mucha motivación. Izquierda derecha, derecha izquierda, tres, dos, uno, venga vamos Felipe tu puedes, pensaba todo esto. En momentos hacia saltos de tres peldaños. Cuando sólo me faltaba un piso ocurrió.
¿Qué ocurrió? Que me resbalé. ¿Cómo? No lo sé, aún me lo pregunto.
Caí escalones abajo, golpeándome constantemente.
Lo último que recuerdo era que estaba tirado en el portal, sangrando. Estaba muy mareado, vi que mi novia corría para ayudarme. Estaba a mi lado, se quito la camiseta verde que tenía, únicamente para parar y limpiar la sangre.
Después recuerdo que me desperté en una camilla, había mucho ruido. Todo estaba oscuro, no había luz. Solamente sentía la sirena, creo que era de la ambulancia.
Desde ese momento toda mi visión era oscura, sólo escuchaba. Me hicieron varias operaciones al transcurso de mis años, pero ninguna dio resultado, sólo una funciono para recordarme la camiseta verde de mi novia.
Desde ese momento mi vida cambió por completo. No sabía muy bien lo que pasaba en mí alrededor, sólo los sonidos me hacían imaginar la situación. Eso me hizo aprender el significado de esta típica frase: “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”
Mi vida, mis amigos, mi novia Flavia. Todo mi mundo cambió. Yo no sabía a ciencia cierta que persona me hablaba, al principio fue muy duro. Poco a poco me fui acostumbrando. Antes podía entender las miradas y saber cómo estaba una persona. Ahora entiendo el silencio. En este momento tengo 20 años, llevo 6 años con esta pesadilla, sin poder ver.
Lo que echo de menos son los colores, pero el verde es el que más me duele no poder recordar. El verde que me recuerda a ella. El verde que significa esperanza, ilusión, sueños…
Aún tengo esperanza de recuperar algún día la vista.
Todavía me siento confuso al no saber quien es quien; pero gracias a esta confusión he aprendido a ser más humanitario, a entender mejor a la gente, a escucharlos y callar.
Por momentos sueño que estoy en esas escaleras. Nunca se acaban, y subo pisos y más pisos y no encuentro final.
Lo único que me deja ver son los sueños, con ellos creo mi mundo, pero cuando despierto todo se desploma.
Siempre me acordaré de la última frase que me dijo mi novia con su voz de niña dulce, antes de irse a estudiar a Barcelona: “La vida es sueño y los sueños sueños son”.
También descubrí mi paz interior, escribir. Soy ciego, lo sé, pero eso no me impide escribir. Es la única manera que me siento libre.
Ahora me viene a la mente mi gran amiga Silvia, la que me ha ayudado en los malos momentos, ella es la que me ha dado fuerzas para seguir adelante.
Nunca la he visto, únicamente la he escuchado. Ella se acaba de ir, llorando, no lo puedo ver pero si lo puedo sentir. Se ha ido por la causa de que dentro de diez minutos me van a operar del nervio óptico. Se dice que es una operación difícil, que es de urgencia. Espero que todo salga bien y pueda ver de nuevo, o al menos sentir hablar a mi amiga Silvia.
Todavía recuerdo la última frase que me dijo antes de irse por una puerta de grandes dimensiones, lo sé por escuchar un gran portazo.
Esas frases me resultan familiares: “Felipe siempre he estado a tu lado. La vida es sueño y los sueños sueños son… Felipe yo soy…”.
Me pregunto si Flavia nunca se ha ido y Silvia es ella, Flavia…

1 comentario:

  1. Qué texto más tierno, me ha gustado mucho... La verdad es que es conmovedor.
    Suerte con tu blog, y si tienes tiempo, espero que pases por el mío... http://cpiruleta-gapmafia.blogspot.com.es/

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